Un problema de concepciones...

Usualmente se tiene a pensar que la planeación es la panacea, la respuesta a todo, se habla sobre esto cada día, planificar es la respuesta a todo, todo está en los planes, absolutamente todo, pero acaso, alguno de esos brillantes planificadores ¿conoce lo que planificará?


Conoce Piñera más allá de las anecdóticas y mediáticas visitas a Dichato y a los lugares afectados por el terremoto y tsunami del 27/F la realidad cotidiana de la gente que habita esos lugares?

Conoce el gran ministro Golborne, el hombre con la aprobación récord para un ministro lo que deben pasar los mineros que no fueron tristemente publicitados, mediatizados después de la desgracia más beneficiosa de todos los tiempos como lo fue el rescate de los 33?

Conoce el ministro de transporte como es el sistema de transporte en Conce, Temuco, Puerto Montt, incluso Santiago?


Podría seguir dando ejemplos, porque de verdad, sobran, pero no es el caso. Soy estudiante de geografía, carrera que sinceramente no era mi vocación, pero en la que encontré después de un par de años le tomé tal cariño y amor que pienso que mi vocación llegó con el conocimiento de esta carrera, el enfoque que se le da en mi universidad es a ser un planificador, sí, daré respuestas a problemáticas puntuales y cotidianas, ahí se me enseña y he aprendido, que para planificar, primero se debe conocer lo que se planificará, debo conocer la realidad, el territorio, el tramado social, identitario, todas las redes y sistemas que se articulan en un territorio a planificar, porque el desconocimiento hace que se tomen decisiones tan nefastas como las que usual y desgraciadamente vemos por televisión y que salen a todo el mundo mostrando lo brillantes planificadores que son los iluminados encargados de esto.

El punto es que se planifica sin conocer, se ensalsa al planificador como el responsable de todo, es cierto, es el autor intelectual, la mente maestra tras los procesos, reformas y demases que se creen y se apliquen hacia alguna área de la realidad, pero ese planificador no está solo en su misión, si este no tiene el respaldo legal en su cometido está frito, el ejemplo más típico lo constituyen los PRC (Planos Reguladores Comunales) en donde se gastan recursos de la municipalidad, horas trabajo y dedicación de profesionales que realizan un gran trabajo para qué? para que gracias a problemas de concepción y diseño de la Ley que está detrás de estos planes no se puedan llevar fielmente a la práctica.

Los casos abundan, la cotidianeidad nos muestra desfases y conflictos entre lo que se planifica y entre lo que se lleva a cabo, es inevitable, es la gran pifia de la disciplina, de esa panacea que mesianisa y endiosa a seres humanos que cometen errores, pero que no deben cometerlos a la hora de diseñar planes, pasó con el Transantiago y ha pasado y seguirá pasando per secula seculorum así que ud amigo lector, acostúmbrese, las pifias seguirán existiendo, acomódese como pueda, porque los brillantes iluminados planificarán y les importará un huevo lo que ud y cualquier persona piense.

Para la esquina antipoética de mi gran amigo Gordo, escribió Keno.

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